En G&L saber es sinónimo de hacer.

Nuestras metodologías de entrenamiento buscan asumir el profundo cambio que el mundo ha experimentado en las últimas décadas y que ha significado también un cambio en lo que entendemos por Ser Humano y cómo este aprende.

Dejamos de entendernos como seres divididos entre el entender y el hacer, donde la racionalidad es lo que nos define, y empezamos a tener una visión en la cual el lenguaje, nuestra corporalidad y sus fenómenos cotidianos, las emociones, nuestra historia y nuestras relaciones, son parte constitutiva de nuestro ser.

Tal como ocurrió en la llegada de la modernidad, el cambio que nuestra sociedad vive hoy está significando un cambio en los valores que cultivamos y la manera en que los cultivamos, la manera de acercarnos a la verdad, al bien y el mal, al honor, a la pertenencia y la  solidaridad.

Muy en particular, este nuevo entendimiento del ser humano choca con los valores y prácticas que asociamos al aprender.

En este nuevo sentido común ¿Qué es aprender y cómo se aprende?

Sabemos que las carencias de los procesos de aprendizaje tradicionales (al menos en Chile y Occidente), tienen su origen en un cambio social más profundo, que ya ocurrió, que trasciende a la educación y que nuestros clientes ya están viviendo o van a vivir irremediablemente, los preparemos o no para este cambio. ¿Cuáles son los rasgos fundamentales de este “nuevo mundo” y qué habilidades nuevas hay que entregar a las personas para que lo enfrenten?, resumimos algunas de nuestras respuestas en este cuadro:

 

El mundo que se va

El mundo que llega

¿Cómo es?

  • Estable y local
  • La información es un bien escaso.
  • Las empresas se ven produciendo “cosas” que los clientes “tienen” que comprar.
  • Las empresas planifican a 5, 10 y 15 años su producción.
  • Cambiante y global
  • La información es un bien disponible
  • Las empresas se ven en un mercado de “clientes” que deben ser satisfechos.
  • Las redes de personas y empresas son claves en la capcidad productiva
  • Los planes productivos cambian anualmente o mensualmente.

¿Qué habilidades sirven?

  • Alta especialización
  • “Acumular” información.
  • “Encajar” en los procesos productivos dados
  • Aprender permanentemente
  • Flexibilidad en la carrera
  • Innovar, aún en pequeñas tareas.

¿Cómo está “pensada” la formación?

  • Saber es articular lógicamente un conocimiento
  • Entrega de información y teorías.
  • Diseño según necesidades de las empresas para 5 ó 10 años más.
  • Habilidades y roles  estables, “para toda la vida”.
  • Saber es hacer[1][3]  
  • Entrega espacios de práctica y produce habilidades
  • No hay “identidades”  fijas
  • No se preocupa de especializar, se preocupa de formar un ser humano íntegro y con una actitud de responder a los cambios en su vida. A esta habilidad la  llamamos Capacidad Emprendedora[2].

Comúnmente escuchamos que el problema de cambiar el modo de enseñar se resuelve con capacitación para los profesores, la que de nuevo, está pensada como transmitir en una sala de clases, con una pizarra, un profesor al frente y alumnos sentados escuchando, los conocimientos de cómo hacer las cosas de otro modo.  Tenemos allí un círculo que no tiene posibilidad de romperse hacia una nueva interpretación del ser del formador y sus prácticas de enseñanza. Nuestra respuesta está orientada en una nueva dirección: proveer una comunidad relaciones y de prácticas ya orientadas a los propósitos que interesan a sus integrantes (formadores y aprendices), en la que todos practican recurrentemente y en una progresión de sus niveles de habilidad.

El aprendizaje ocurre en el hacer, se revela en el hacer[4].



[1] MATURANA, H. y VARELA, Francisco. (1990). El Árbol del Conocimiento. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 172 p.

[2] FLORES, Fernando, Charles SPINOSA y Hubert L. DREYFUS Abrir nuevos mundos, Santiago, Aguilar Chilena de Ediciones, Ltda., 2000

[3] Varela F. Conocer. Barcelona, Ed. Gedisa, l990

[4]“De Sócrates a los Sistemas Expertos”. Hubert Dreyfus. Descargar